Ética y legalidad en el uso de contenidos en la red

Ética y legalidad en el uso de contenidos en la red

Internet es una interfaz extraordinaria, que ha incrementado exponencialmente la interacción entre humanos, más que nada entre esos que no se conocen, que no están comunmente, que no se reunen de forma física.

Esa más grande interacción ha maximizado además la condición de seres-nodos de todos sus individuos, quienes en este momento tienen la posibilidad de, con más grande simplicidad, hacer multiples actividades: desde escuchar o canjear una canción o video con propósito de diversión, hasta una transferencia electrónica de adquisición o venta de productos o servicios. Todas estas ocupaciones se van tejiendo entre nodos geográficamente cercanos o distantes -lo cual no es relevante- pero que en grupo conforman una sumatoria de acciones que son la causa de ser de la red.

En Internet los contenidos son la esencia, y la actitud frente ellos define la tipología del nodo.

De hecho, uno de los asuntos que tiende a estar en el centro de la controversia es la utilización de los contenidos que circulan por la red. Comunmente la multitud se pregunta ¿hasta dónde es permitido usarlos y compartirlos con los otros seres-nodos que conforman la red? ¿qué puntos hay que tomar en cuenta para evadir adversidades éticas o legales a propósito de su utilización? ¿acaso la independencia en Internet no comprende además a eso que circula por ahí?

Las anteriores problemas se tienen la posibilidad de dilucidar, sabiendo lo siguiente:

1. No todos lo contenidos que circulan en Internet están protegidos.

Eso supone que hay algunos que tienen la posibilidad de ser usados por todo el planeta, sin que se requiera para eso una autorización previa. ¿cuándo sucede eso?… cuando el contenido no constituya una obra cuidada (literaria, artística o científica), o cuando siéndolo, ha transcurrido el período de custodia pensado en las leyes de derecho de creador, que por lo general comprende la vida del creador más un período de custodia articulo morten. Vencido ese período las proyectos entran en el dominio público y tienen la posibilidad de ser usadas sin licencia previa.

2. Los contenidos protegidos tienen la posibilidad de estar libremente a disposición.

Si los contenidos están protegidos pero los sucesos de sus derechos deciden colocarlos libremente a disposición en la red, eso es totalmente válido. Ejemplos de esos casos, son los contenidos organizados y compartidos bajo licencias Creative Common. Por su naturaleza, estas licencias aceptan la utilización gratis de los contenidos.

3. Sobre los contenidos protegidos puede invocarse el derecho de cita.

Toda obra cuidada puede ser objeto de cita en la red, al amparo del derecho de cita pensado en el artículo 10, 1) del Convenio de Berna para la Custodia de las Proyectos Literarias y Artísticas. No obstante, hay que tomar en cuenta que para que las citas sean lícitas tienen que hacerse acorde a los usos honrados, oséa, a) que no atenten contra la explotación habitual de la obra preexistente, y b) no atenten contra los intereses legítimos del creador. Además, esas citas han de llevarse a cabo en la medida justificada por el objetivo que se persiga.

De forma ya que que aunque hay disposiciones legales que protegen los derechos sobre los contenidos en la red, tambien hay las que aceptan utilizaciones lícitas sin que se tenga que pedir una licencia previa y expresa para llevarlo a cabo. Entre ellas, reiteramos, el dominio público, las licencias voluntarias y gratis, y el derecho de cita.

Mención final merece la conducta del plagio, o sea atribuirse en la red la paternidad sobre proyectos u otros contenidos ajenos. Es usual que ello ocurra en entradas de blogs, artículos en páginas de internet, oraciones o citas en el muro de Facebook, contenidos de tuits, etc. Estas situaciones, aparte de ser un delito, conforman actos reprochables éticamente comentando que perjudican al verdadero creador o titular de tales contenidos, y defraudan al público. A estos últimos al hacerles ver que una cierta obra está asociada a un individuo y no a otra, con lo cual se produce una suplencia dolosa de paternidad de la cual se saca beneficio.

En todos estos asuntos, la clave está en respetar la titularidad de los contenidos, invocando como opción, si de esta forma lo quiere el usuario de la red, todos los mecanismos que permitan su utilización libre y gratis, previstos en las leyes o acuerdos particulares. Llevarlo a cabo es así la más grande garantía de independencia en la red y de acompañamiento a los desarolladores.

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