¿Cultura libre o cultura gratuita?

¿Cultura libre o cultura gratuita?

Los desencuentros entre humanos pares es una cuestión de valores…o de causas no tan altas.

Lo importante en el disentir no está en sí mismo, sino en dado que se aumenta la participación, crecen los puntos de vista diferentes, se confrontan las ideas y las causas, se siembra y germina en campo fértil para la diversidad.

Lo pernicioso, no obstante, es cuando el disenso se edifica sobre la base de teóricos para cuya concepción se parte de premisas erradas.

Es la situacion de la controversia de hoy entre quienes por un lado comprenden cultura libre como cultura gratis, y por otro los que sin denegar las bondades del término, reivindicamos el papel de los autores como parte integrante de la civilización, y entonces, impulsores esenciales del hecho cultural. Cultura como manifestación del hombre y para el hombre, cultura como utilidad para hacer valores, modelar formas de proceder, en fin, forjar superiores ciudadanos.

Ahora 4 consideraciones sobre esta controversia.

Uno. Cultura libre no es cultura gratis. La independencia en la civilización no debe ver con el valor, debe ver con las limitaciones para su uso. Cultura libre significa hacer las condiciones y crear reglas que posibiliten y posibiliten la utilización de proyectos, prestaciones artísticas, y manifestaciones del folklore.

Dos. Cultura y gadgets. La civilización libre no está reñida con gadgets de auto-tutela ni con las medidas tecnológicas y de custodia para la administración de derechos. Estas medidas, consagradas por, ejemplo, en los llamados Tratados Internet de la OMPI sobre derecho de creador y derechos conexos, son totalmente factibles para poder la custodia de los contenidos. Lo que se cuestiona de ellas es que logren ser abusivas, prolijas, injustas, que impongan limitaciones excesivas, que restrinjan de forma importante el ingreso libre a los contenidos culturales.

Tres. Acceso a la civilización y derechos de los autores. Sectores hay quienes aseguran en la controversia que el derecho a la civilización está por arriba del derecho individual de cada constructor a que sus proyectos sean protegidas y recibir los provecho que se generen por la utilización. Ya que no. Entre el derecho de ingreso a la civilización y el derecho de creador de los autores no hay una relación de jerarquía, sino más bien de contenido a conjunto de naciones. El derecho de creador es parte integrante de la civilización, es un derecho humano, es la remuneración justa a la cual tiene derecho todo trabajador, en esta situación un trabajador cultural, que también le sirve como estímulo para continuar creando y por lo tanto, para continuar provocando cultura. Los dos derechos se complementan en los fines, y de esta forma quedó predeterminado en el artículo 27 de la Afirmación Universal de los Derechos Humanos.

Cuatro. El derecho de creador no es una barrera. El derecho de creador es un atributo, moral y barato, en pos de los autores de proyectos literarias, artísticas y científicas. No constituye ese haz de atributos un obstáculo para que se usen las proyectos. Por el opuesto, por medio de ellos los autores alcanzan la contraprestación que les garantiza continuar produciendo contenidos culturales. La autorización previa de ellos y el pago de un precio para su utilización conforman uno los elementos que tienen dentro el sistema de intereses. Por un lado de quienes quieren entrar a los contenidos, y por el otro de quienes lo generan o lo crean. En el primer caso, entrando a ellos libremente, sin limitaciones. Y en el segundo caso, otorgando licencia previa y recibiendo la contraprestación económica que sea correcto.

¡Nos se ajusta a todos, con vocación de celadores, velar por ese equilibrio!

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