Archivo de diciembre de 2010

DEDICATORIA: ¡A todos nuestros amigos twitteros, de corazón!

Estamos del lado de las dudas porque las certezas nos crean desconfianza. Siempre nos han atraído las cuestiones que tienen múltiples respuestas, que cuestionan los dogmas, que estimulan la búsqueda en todas direcciones.

Desde el instante mismo en que el ser humano lo da todo por sentado, ha empezado a envejecer. Otros dirán, no, es que ya tiene experiencia y lo sabe todo y por eso no cuestiona nada o en todo caso para qué darse mala vida con eso si el mundo ya está inventado y no hay por qué afanarse. Si observamos con detenimiento el número de por qué formulados diariamente, notaremos que es inversamente proporcional a nuestra edad. A menor edad, mayor curiosidad.  Cuando niños somos inquietos, preguntones, dudosos, cuestionadores, irreverentes.  Es como si la desconfianza fuera el mejor escudo contra las aseveraciones lapidarias de nosotros los adultos.

El niño no da nada por sentado: pregunta.

-¿Por qué no se cae el cielo?

-¿Como llegó mi hermanito a manos de la cigueña?

El niño es directo: muy simple y lógico.

Un día visitaba el cerro Ávila de Caracas, y desde allí divisaba el lado opuesto: el Mar. Hermosa vista en lo alto de la montaña, desde donde mirando en perspectiva se confunden en el horizonte, muy a lo lejos y en una línea nítida, el Cielo y el Mar. Por un segundo no supe diferenciar adónde estaba cada cual.

Pregunté en voz alta a mis acompañantes:

-¿Dónde está el Cielo  y dónde el Mar?

- Muy simple -respondió un niño del lugar- ¡¡el Cielo está arriba y el Mar está abajo!!

¿Será por eso que los dogmas no suelen calar bien entre los más jóvenes? Leer el resto de esta entrada »

La carta al niño Jesús ha sido siempre en la tradición de los pueblos creyentes, la confesión más íntima del hombre que somos al hombre que queremos ser. Es una invocación desde el alma, un secreto a dos que contiene todo cuánto deseamos para los demás y para nosotros mismos.

¿Por qué al Niño Jesús y por qué en diciembre?…bueno, es una forma de poner magia a nuestros deseos, de crear un interlocutor superior que sea portador de nuestras más íntimas y buenas intenciones. Una carta se puede hacer en cualquier segundo de cualquier minuto de cualquier hora de cualquier día de cualquier mes de cualquier año o siglo. Pero diciembre es propicio porque es el final del recorrido y el comienzo de un nuevo emprendimiento; diciembre es como el refugio solitario donde nos sentamos en silencio e invocamos todos nuestros fastasmas y al final del mea culpa prometemos ser mejores seres humanos y aunque sea por esa vez dejar de ser la parte mala de nosotros.  Mutamos completamente en seres de corazón, carne y hueso, pero sobre todo en seres de corazón.

Hoy quise hacer mi carta al Niño Jesús.

La primera reacción fue imitar a nuestras amigas las mises que empiezan a darse golpes de pecho y prometen en su reinado acabar con el hambre en el planeta y la maldad entre los humanos. Dije ni de vaina, seré más terrenal y sincero y por el amor a Dios no pondré allí sino lo que me salga del corazón.

Y esto fué lo que me salió, palabra de amigo.

“Querido Niño Jesús: Leer el resto de esta entrada »

La amistad es una entrega en la que los involucrados no piden nada a cambio sino fundirse de almas.

Tener un amigo o una amiga es un acto de desprendimiento, en el que priva la empatía, la sinceridad, la solidaridad y sobre todo la aceptación mutua, pues no tiene como mucho sentido andar por la vida actualizando un catálogo de futuros amigos diciéndose uno mismo a cada rato:  lo tengo, no lo tengo, lo tengo, no lo tengo, éste sí,  éste no,  éste sí, éste no, me sirve, no me sirve, me sirve, no me sirve.

A un amigo no se apuesta como si se tratara de un cartón del bingo que jugaba mi abuela en esas fiestas del pueblo,  en las que las atracciones principales eran una silla voladora multicolor, una estrella giratoria destartalada, un circo con elefantes hambrientos, un enano que a la vez era el payaso,  y una mesa grande de bingo.

Es cierto que hay gente que arma grandes rumbones y otros menos grandes y más sofisticados, pero todos con la misma intención: hacer amigos; encontrarse y hablar de negocios. Unos menos interesados se conforman con echar un pié  mientras que otros más #todobusiness conocen gente, hablan sin parar y cuando por fin ven a la presa dicen: ¡aquí hay un negocio!

La amistad es otra cosa. Suele nacer espontaneamente, sin espavientos ni alardes, sin más objetivo que juntar lo mejor de cada quien y crearse en AMIGO. Qué por qué decidimos que una persona sea nuestro amigo y en cambio otra no?. No lo sé.  Tendrá que ver, supongo, con muchos factores relacionados con la visión y condición que tiene  cada quien como ser humano.

Lo cierto es que no hay nada más puro que la amistad, pues ¿a cuenta de qué, y sin que nos corra por las venas ni una gota de sangre común, llegamos a querer y compenetrarnos tanto con un extraño que termina siendo casi el clón de nuestros sueños? Leer el resto de esta entrada »


José Rafael Fariñas. Profesor universitario de postgrado en propiedad intelectual, abogado, conferenciante y lector. Escribo acerca de las bondades del uso ético de las nuevas tecnologías, con énfasis en las repercusiones legales de la creación y difusión de contenidos en Internet.

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